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Imagen de fondo de una oficina de Hacienda y otra imagen de unas manos con billetes de 50 euros

El dato que Hacienda no quiere que sepas: lo que tarda en prescribir una deuda

La Ley General Tributaria establece un plazo máximo en que la Administración puede solicitar el saldo de una deuda a los contribuyentes

Saldar una deuda puede ser una tarea complicada. A veces las cantidades a pagar son excesivamente altas, y reunir todo el dinero puede requerir un arduo y costoso trabajo. Las personas pueden tener serios problemas si no pagan a tiempo, y las consecuencias pueden ser graves a nivel fiscal, legal o personal.

Sin embargo, estos compromisos de pago pueden cancelarse, incluso, prescribir si se trata de una deuda con entidades gubernamentales como Hacienda. Porque aunque seguramente no lo sepas, la Administración también tiene límites.

¿Cuánto tarda en prescribir una deuda con Hacienda?

Según el artículo 66 de la Ley General Tributaria, la deuda contraída con Hacienda prescribe a los 4 años. Es decir, tanto la Administración como el contribuyente tienen un plazo máximo para resolver las cuestiones relacionadas con el pago de impuestos y otras obligaciones tributarias.

La ley recoge 4 derechos de la Administración que pueden prescribir en ese periodo de tiempo:

  • El derecho para determinar la deuda tributaria mediante la liquidación correspondiente.
  • El derecho de exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas y autoliquidadas.
  • El derecho a solicitar las devoluciones derivadas de la normativa tributaria, de ingresos indebidos y reembolso del coste de las garantías (avales).
  • El derecho a obtener las devoluciones derivadas de la normativa tributaria, de ingresos indebidos y reembolso del coste de las garantías.

No obstante, una deuda tributaria con Hacienda en período voluntario o ejecutivo se puede aplazar o fraccionar según lo establecido en el artículo 65 de la misma ley. Debe hacerse con una solicitud previa del obligado tributario, y siguiendo con los términos fijados por la normativa correspondiente.

Para determinar la prescripción, hay que conocer la fecha límite en la que se debía presentar el impuesto pertinente. Es decir, si el plazo máximo era el 30 de junio, el período inicia el 1 de julio. Si han transcurrido cuatro años desde entonces y el plazo no se ha interrumpido, la deuda con Hacienda se considera prescrita.

Hay otras formas de comprobar el estado de una deuda con Hacienda. Se puede solicitar un certificado de estar al corriente de pagos. Este documento contiene información precisa sobre el estado de las obligaciones fiscales de los contribuyentes.

Asimismo, es importante resaltar que una deuda prescriba no implica su desaparición. Esta seguirá existiendo, pero el acreedor, que es Hacienda, perderá el derecho a reclamarla al pasar los 4 años correspondientes. Por lo tanto, es fundamental conocer los plazos para saldar los impagos y demás obligaciones con el fisco.