Las vacaciones son uno de esos momentos que esperamos todo el año. Organizamos los destinos, los horarios y hasta los sitios donde vamos a comer. Sin embargo, muy pocos piensan en lo esencial: cómo sacar dinero de un cajero automático sin perder dinero.
Y es que retirar efectivo en el extranjero puede convertirse en un dolor de cabeza. La operación parece sencilla, pero el resultado en tu cuenta bancaria suele traer sorpresas. Lo que debería ser una transacción rápida se transforma en comisiones inesperadas y cambios de divisa abusivos.

La trampa detrás del botón
Lo que parece una ayuda del cajero automático es en realidad una maniobra para tu bolsillo. Se llama Conversión Dinámica de Moneda (DCC) y consiste en mostrar el importe en tu propia divisa. El problema es que este supuesto beneficio esconde tasas de cambio infladas y comisiones extra.
Aceptar esta opción significa pagar de más sin darte cuenta, los expertos en viajes insisten: nunca aceptes la conversión del cajero. La recomendación es clara, elige siempre la moneda local, ya sean pesos, euros o dólares. Tu banco aplicará un cambio más justo y evitarás las tarifas ocultas del operador del cajero.

Hadleigh Diamond, especialista en servicios para viajeros, advierte que la letra pequeña es el verdadero enemigo. Los cajeros que ofrecen DCC aplican márgenes muy superiores a los de un banco. La mejor manera de protegerse es siempre rechazar la conversión.
Qué hacer para no perder dinero
Dejar que tu banco haga la conversión es casi siempre la mejor opción. Aunque desconfiemos de ellos, suelen contar con acuerdos internacionales más favorables. De este modo, el tipo de cambio será más competitivo y la comisión más baja que la que aplicaría el cajero.
Otro punto importante es la elección del cajero, los que se ubican en aeropuertos o en zonas turísticas suelen ser los más caros. Suelen estar gestionados por operadores privados que imponen condiciones abusivas. En cambio, retirar dinero en cajeros de bancos reconocidos es más seguro y económico.
Una búsqueda rápida en Google Maps con la frase “Bank ATM” puede marcar la diferencia. Encontrar un HSBC, Santander o ING en calles secundarias ayuda a pagar menos. Si además usas un cajero de tu propio banco, es posible que solo pagues la conversión de divisa y nada más.
El momento de retirar dinero también cuenta. Los expertos recomiendan sacar efectivo el primer día de viaje y hacerlo en una sola operación. De esta forma se reducen comisiones, que suelen ser más caras cuando se repiten varias veces en pequeñas cantidades.
Piensa en un ejemplo sencillo: si necesitas 600 dólares y haces seis retiros de 100, pagarás seis comisiones. Con una tarifa fija de 5 dólares por transacción, perderías 30 dólares. En cambio, retirando todo en una sola vez, solo pagas una comisión y el ahorro es evidente.
Otra alternativa es viajar con dinero desde casa. Pero no olvides que cada país tiene límites de efectivo que se pueden ingresar. Consultar antes de viajar evita problemas en la aduana y posibles sanciones.