El Atlético de Madrid afronta un partido delicado en Mendizorroza. El equipo de Simeone solo ha sumado un punto en las dos primeras jornadas y la presión es evidente. La visita al Deportivo Alavés se convierte en una prueba crucial para recuperar confianza.
La afición espera una reacción inmediata. El ambiente es tenso tras un inicio de curso por debajo de lo esperado. Hoy, cada detalle puede marcar la diferencia para un conjunto que no quiere quedar rezagado tan pronto en LaLiga.

Final para el Atlético en Vitoria
El duelo contra el Alavés exige máxima concentración, Mendizorroza suele ser un estadio incómodo y el Atlético no se puede permitir más tropiezos. Simeone sabe que una victoria puede cambiar el ánimo de jugadores y seguidores. La plantilla arrastra dudas en defensa y as bajas han obligado al técnico argentino a probar variantes que no siempre han funcionado.
Esa fragilidad se nota y los rivales lo están aprovechando en el arranque liguero. Por eso, el partido tiene un valor especial, no es solo una cuestión de puntos, sino de confianza y de dar un golpe de autoridad. El Atlético necesita recuperar su identidad sólida y pragmática para volver a competir con fiabilidad.
Venta polémica
El mercado de fichajes del Atlético dejó movimientos que hoy se revisan con lupa. Entre ellos, destaca la venta de Santiago Mouriño al Villarreal. El central uruguayo, que pasó desapercibido en Madrid, ahora brilla con fuerza en La Cerámica.

Con solo 23 años, Santiago Mouriño tiene un futuro prometedor por delante. Su rendimiento defensivo y su capacidad para liderar en la zaga están sorprendiendo incluso a quienes no lo seguían de cerca. Parte de la afición rojiblanca considera que el club cometió un error al dejar marchar a un jugador con tanto potencial.
Sin hueco en el Metropolitano
El propio Mouriño, en declaraciones a Sport890, señaló que su salida del Atlético fue una decisión técnica y que la oportunidad en el Villarreal representaba "un gran paso". Su apuesta por el uruguayo se explica también por el regreso del club a la Champions League. En esta competición, que en su última participación llevó al submarino amarillo hasta semifinales, Mouriño es una pieza central del nuevo proyecto.
Sin margen de error
Mientras tanto, la afición atlética observa con frustración. La salida del central parece incomprensible justo cuando el equipo sufre atrás. Los seguidores llenan foros y redes con críticas hacia la directiva por dejar escapar a un jugador que hoy sería fundamental.
El choque de esta noche ante el Alavés pone otra vez el foco en la defensa rojiblanca. Si el equipo vuelve a mostrar debilidades, la figura de Mouriño seguirá creciendo en la conversación de los hinchas. Una venta que parecía secundaria ahora es símbolo del malestar.