El Atlético de Madrid ha entrado en la recta final del mercado con un objetivo claro: encontrar ese perfil de jugador desequilibrante que tanto echa en falta Simeone. El club colchonero, pese a haber dado la plantilla por cerrada semanas atrás, mantiene abierta la puerta a una operación especial. Y en esa lista corta de prioridades aparece con fuerza un nombre.
El último deseo de Simeone
Nico González se ha convertido en el gran deseo del entrenador rojiblanco para reforzar la zona ofensiva. Desde el Metropolitano reconocen que su fichaje depende de encajar varias piezas, sobre todo en lo económico. Sin embargo, la voluntad de ambas partes empuja para que las conversaciones con la Juventus sigan activas.

Según informó MARCA, la negociación no solo implica al Atlético de Madrid. Milán y Villarreal también han mostrado interés en hacerse con los servicios del extremo, conscientes de su capacidad para marcar diferencias en el último tercio. Esta competencia añade presión a los rojiblancos, que no quieren perder la oportunidad de darle a Simeone el refuerzo más esperado del verano.
Debe de haber una salida
El principal escollo está en el apartado financiero. Para que la operación pueda cerrarse, el Atlético necesita liberar masa salarial. La venta de un jugador clave como Gallagher podría ser la llave que desbloquee la llegada de Nico González. Aunque desde Inglaterra se ha hablado del Tottenham como principal pretendiente, de momento no ha llegado ninguna oferta formal que acerque los 42 millones invertidos hace apenas un año.
Si la salida del centrocampista inglés no se concreta, la dirección deportiva rojiblanca no descarta otras fórmulas. En ese escenario, se estudiarían traspasos de futbolistas considerados prescindibles o incluso cesiones con tal de hacer hueco. La polivalencia de jugadores como Lino, Riquelme o Correa permite cierta flexibilidad, aunque Simeone insiste en contar con un especialista del regate.
La Juventus, por su parte, mantiene una posición firme. No cederá fácilmente a Nico González, salvo que la propuesta cumpla con sus expectativas económicas. La presión de los clubes interesados ha mantenido vivas las conversaciones, pero aún no se alcanza el acuerdo definitivo.