El Atlético de Madrid sigue explorando el mercado en busca de un fichaje que ilusione a Simeone y aporte un salto de calidad en ataque. Aunque parecía que el club podría recuperar a un viejo conocido como Carrasco, el club rojiblanco ha movido ficha en otra dirección. Sin embargo, las negociaciones se han convertido en una carrera llena de obstáculos que no depende únicamente de la voluntad del jugador.
La joven perla que gusta en el Atlético de Madrid
El nombre que lleva sonando con fuerza es el de Matías Fernández-Pardo, una de las joyas jóvenes más seguidas en Europa. El atacante hispano-belga, de apenas 20 años, ha demostrado en el Lille una calidad diferencial, capaz de moverse por todo el frente ofensivo. Su decisión de representar a la Selección española aumentó todavía más su atractivo, y en el Metropolitano lo ven como un futbolista de futuro inmediato.

El problema para el Atlético de Madrid está en el muro que ha levantado el Lille. El club francés, con su presidente Olivier Létang al frente, ha rechazado cualquier intento de negociación en este mercado. Según la prensa francesa, la postura es inamovible: no se escucharán ofertas, pese a que varios equipos de primer nivel, entre ellos Villarreal y Atlético, han preguntado por el delantero.
Tensión con el club
La situación de Fernández-Pardo se ha vuelto tensa en las últimas semanas. El jugador quiere dar un paso adelante en su carrera y considera que su ciclo en Francia está cerca de terminar. No obstante, el Lille ha cerrado la puerta a cualquier salida, lo que ha generado malestar tanto en el entorno del futbolista como en los clubes interesados. La relación entre la directiva y el joven talento está prácticamente rota, lo que alimenta rumores de un desenlace tarde o temprano.
Mientras tanto, el atacante sigue respondiendo en el campo. El pasado fin de semana fue decisivo al asistir en el gol que dio la victoria al Lille, demostrando que, a pesar de la situación, su rendimiento no se ve afectado. El Atlético de Madrid valora ese compromiso, pero entiende que será complicado abrir una vía de negociación antes de que cierre la ventana de fichajes.