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Imagen de Enrique Cerezo y Gil Marín en un montaje en el Metropolitano

El Atlético, contento con una de sus promesas: refuerzo de cara a la pretemporada

Desde el club están muy pendientes de la evolución de uno de sus jóvenes jugadores cedido en otro equipo

La dirección deportiva del Atlético de Madrid se propuso hace unos meses rejuvenecer su plantilla a base de talento joven. La condición física de la plantilla de Simeone es muy limitada y tiene mucho que ver con que es una de las que mayor edad media tiene de nuestra liga.

Las grandes inversiones fallidas de Lemar y Joao Félix han hecho que la directiva decida realizar inversiones sin prácticamente riesgo. Fichar jugadores jóvenes, con futuro y por cantidades bajas. Así, por mal que les vaya, el club se asegura no perder grandes cantidades económicas. 

Uno de los mejores ejemplos de esto es el fichaje de Samu Omorodion. Tras destacar en su debut en Primera División, el Atlético de Madrid pagó su cláusula ante de que esta subiera. Ahora, su valor se ha triplicado prácticamente y el club tiene un diamante en bruto.

Este no es el único ejemplo, hay un jugador que está pasando algo desapercibido, pero que está creciendo a pasos agigantados.

La esperanza del próximo Godín

Los centrales uruguayos han funcianado muy bien en los últimos tiempos del Atlético de Madrid. A la vista está el rendimiento que dio Diego Godín y el que sigue dando Giménez. La sangre y pasión charrúa son muy del agrado de Simeone y el club trajo al sustituto de ambos en su selección.

El nombre de este jugador es Santiago Mouriño. El central nacido en 2002 llegó este verano a la capital española por algo menos de tres millones de euros y firmó hasta 2025. Tras consolidarse en Racing Club de Montevideo, dio el salto al fútbol europeo.

Dejó buenas sensaciones en pretemporada, pero fue cedido al Zaragoza para que cogiera ritmo y experiencia.

Pieza indiscutible para Velázquez

Sus comienzos en Zaragoza no fueron sencillos. Fran Escribá no confió prácticamente en él, excepto en un par de ocasiones, e incluso se llegaba a hablar de romper la cesión. Sin embargo, con la llegada de Julio Velázquez al histórico club español, todo cambió.

El técnico de Salamanca introdujo el esquema de tres centrales y Mouriño se ha convertido en una pieza clave para él. En los últimos siete encuentros solo ha sido sustituido en uno y su nivel suba conforme pasan las jornadas.

Su gran zancada e imponente físico lo hacen un defensa muy duro de superar. Además, está cogiendo confianza en la salida de balón. Desde el Atlético de Madrid están muy pendientes y confían en tenerlo de vuelta la temporada que viene.