El arranque de temporada del Atlético de Madrid ha generado más preocupación que ilusión. Tres jornadas disputadas, dos empates y una derrota dibujan el peor inicio en 16 años. En la era Simeone se había visto un comienzo tan gris, con un equipo atascado en el juego y alejado de la contundencia que lo caracterizó en sus mejores etapas.
Las palabras de Kiko
Quien no dudó en alzar la voz tras el empate frente al Alavés fue Kiko Narváez, leyenda rojiblanca y actual comentarista en Carrusel Deportivo. El exdelantero analizó con dureza el momento que atraviesan los de Simeone. Señaló no solo al banquillo, sino también a la planificación deportiva de un verano donde se invirtieron 153 millones de euros.

Según Kiko, el equipo tiene una base competitiva, pero carece de los recursos necesarios para mantener un nivel alto durante toda la temporada. “Tengo mucha más incertidumbre que certeza con la planificación. Como once, este Atlético de Madrid es mejor que el del curso pasado. Pero en cuanto a futuro, me parece un proyecto poco ilusionante”, aseguró con franqueza.
Fichajes con poco sentido
El análisis fue más allá y tocó nombres propios. Para Kiko, hay futbolistas que ya han cumplido un ciclo y otros que no terminan de estar al nivel que se esperaba. “Hay dudas en zonas clave del campo, faltan jugadores desequilibrantes en banda. Y futbolistas como Gallagher, Rugeri o Raspadori no eran titulares indiscutibles en sus equipos, pero aquí llegan como refuerzos de peso”, remató el exfutbolista.
Los resultados avalan su preocupación. El Atlético de Madrid inició la temporada cayendo ante el Espanyol y después encadenó dos empates ante Elche y Alavés. Con solo dos puntos de nueve posibles, el equipo marcha en la parte baja de la clasificación y ya se encuentra a siete del Real Madrid.
La decepción es doble porque la ilusión de la afición era enorme. Refuerzos como Cardoso Almada o Baena parecían dar un salto de calidad al plantel, pero en la práctica no se ha traducido en victorias. El equipo no logra controlar los partidos y la falta de un extremo capaz de romper defensas preocupa tanto como la ausencia de un plan ofensivo sólido.