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Montaje de Xavi Hernández y Gavi

Gavi conoce los riesgos, pero no va a cambiar: Xavi debe hablar con él

Gavi es un futbolista que va al límite, algo que Xavi querría cambiar

Gavi es torbellino, es todo pundonor. Es de los que gusta a la grada, de los que no regala nada. Por eso, quizás, con tan solo 18 años ya se ha convertido en todo un referente en Can Barça. Va camino de ser una vaca sagrada y en el Barça son plenamente conscientes de ello. Aun así, Xavi Hernández y su cuerpo técnico saben que Gavi todavía tiene algo por pulir: va demasiado al límite. 

Raramente se verá a Gavi trotar por el campo. Todo lo contrario. Juegue un clásico, un derbi barcelonés o un amistoso, el andaluz siempre irá al límite. Algo que le achacan en el vestuario. 

Primer plano de Gavi mirando a cámara en el banquillo y muy confuso
Gavi tiene que levantar el pie del acelerador | Europa Press

Pues más allá de las tarjetas que pueda ver (el año pasado le enseñaron 10 tarjetas amarillas), lo cierto es que es un jugador que lo da todo. ¿El problema? Que se expone demasiado y muchos árbitros y aficiones rivales ya le han tomado la cartilla. 

Algo que saben, y preocupa en Can Barça. Pues son varios los estadios —el Bernabéu, sin ir más lejos— en los que Gavi ha sido silvado por ir al límite. Una tendencia que crece y que Xavi Hernández quiere cortar. 

Gavi, siempre al límite

Va al límite siempre. Y eso, a veces, se paga. Sin ir más lejos, en la Selección Española habría mal rollo con Dani Ceballos. Gavi y el futbolista del Real Madrid habrían sido protagonistas de varias disputas en los Clásicos. 

La disputa comenzó en marzo de 2023, con una entrada sin balón que Gavi hizo a Ceballos. Fue el inicio de todo. Ceballos no entendió por qué el colegiado no quiso ver la agresión en el VAR y, para más inri, el Real Madrid perdió el partido por 2-1. Allí se prendó la mecha. 

Mecha que, al parecer, fue más allá. Pues lo de Gavi y Ceballos venía de lejos. Dos meses antes, en enero, Gavi y Ceballos llegaron a lo físico en la Supercopa que se disputó en Arabia. Entonces pareció una anécdota. Nada más lejos de la realidad, pues se le sumó un segundo encontronazo (el de marzo) que dinamitó por completo la amistad. 

Una guerra sin cuartel que ahora Xavi pretende parar. ¿Cómo? Calmando al torbellino Gavi. Veremos si lo consigue.