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Imagen de Jan Oblak en un partido en el Civitas Metropolitano

Jan Oblak no se corta tras su partidazo en Champions: Witsel y Hermoso, retratados

Jan Oblak salvó al equipo ante el Feyenoord con un recital de paradas en el tramo final

El partido de Jan Oblak fue catedralicio. Detuvo de todo y de todos los colores. Apareció cuando el Atleti más le necesitaba y él solito salvó los tres puntos. ¿La nota negativa? Que el equipo no pareció aprender la lección y nuevamente concedió dos goles en la primera mitad. 

Y eso es algo que el Atleti no se puede permitir. No se lo puede permitir porque, básicamente, si en algo se han basado los equipos del Cholo es en su solidez atrás. El mismo Jan Oblak lo recordaba tras el partido: "Cuando encajo dos goles me duele. El otro día dos, hoy dos otra vez. Nos marcan demasiado fácil y lo tenemos que mejorar. Es algo que me duele. Al final ganar es importante, pero encajar tantos goles es algo que no me gusta". 

¿El objetivo de Jan Oblak? La defensa: Mario Hermoso, Witsel y Azpilicueta. La zaga del Atleti no cuajó un buen partido y estuvo descentrada en la primera mitad. En la segunda mejoraron, pero en los últimos compases tuvieron suerte de la aparición de un Jan Oblak que lo detuvo todo. 

Jan Oblak y 10 más

El esloveno fue el héroe. Más allá de los goleadores Morata y Griezmann, el portero del Atlético estuvo de '10'. En los goles del Feyenoord, ambos en la primera mitad, no pudo hacer prácticamente nada, pero en la segunda mitad apareció para evitar dos tantos cantados. 

El primero, un mano a mano que solventó a las mil maravillas; y el segundo un disparo a bocajarro que el esloveno sacó con la punta de los dedos. El Atleti puede dar gracias. 

Imagen de Mario Hermoso celebrando un gol con el Atlético de Madrid en el Civitas Metropolitano
Mario Hermoso, errático ante el Feyenoord | Europa Press

Jan Oblak y el plan 'de siempre'

Al final puedes jugar mejor o peor, pero Jan Oblak aparece siempre. Raramente falla, siempre es solvente. La del Atleti es la historia de Jan Oblak.

El esloveno ha aparecido en la recta final de innumerables partidos para salvar a los de Diego Pablo Simeone. El miércoles no fue una excepción. Hizo lo que se le pidió, salvo los dos goles en los que estuvo vencido, lo salvó todo. 

La nota negativa fueron los centrales. Ni Hermoso, que se metió el primero en propia; ni Witsel, ni Azpilicueta, que perdieron la marca en el segundo, estuvieron bien. 

El Atleti, con muchas bajas en la zaga, debe hacer una reflexión.